https://www.konix.es/lead-magnet-distintas-manera-de-encarnar-la-energia-zodiacal/

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad se ha debatido entre la influencia del destino y el poder del libre albedrío en nuestras vidas. Estas reflexiones se han tejido en nuestra cultura y han encontrado un lugar en nuestras conversaciones diarias. Pero, ¿cómo reconciliamos estas dos perspectivas en apariencia contradictorias y cuál es el rol de la Astrología y el Enfoque Sistémico para comprender mejor estos interrogantes?

El concepto del destino se ha vinculado a menudo con la idea de que nuestro camino está predeterminado, como si nuestras vidas fueran novelas escritas de antemano.

No obstante, al adentrarnos en la complejidad de la existencia humana a través de la Astrología, nos encontramos con un fenómeno a veces desconcertante: incluso entre aquellos que comparten el mismo signo zodiacal, emergen personalidades radicalmente diferentes. Esta diversidad en la forma en que cada individuo aborda la vida nos invita a cuestionar si, en realidad, tenemos la libertad de elegir nuestro camino, o si existen influencias cósmicas que guían los pasos de nuestro camino.

Además, consideremos las aparentes contradicciones en nuestra personalidad, que son un aspecto crucial en esta exploración. Somos seres complejos con múltiples facetas, algunas de las cuales pueden parecer opuestas. Estas dualidades, en la terminología astrológica, podemos verlas en nuestra Carta Natal. 

A menudo nos identificamos con una parte de nosotros mismos mientras relegamos la otra al oscuro rincón de nuestra psique.

Existe una teoría conocida como la «Ley del Espejo» que sugiere que el mundo exterior refleja estas partes en sombra, lo que significa que atraemos situaciones y personas que reflejan nuestra dualidad interna. Por tanto, nuestra sombra hace destino. Esta dinámica de la dualidad y la sombra plantea una pregunta fascinante:

¿Podría ser que nuestro libre albedrío sea decidir abrazar ambas facetas, permitir que ambas brillen y de esta forma cambiar nuestro destino?

La Astrología nos ofrece una metáfora interesante para considerar:

Supongamos que somos como alguien muy Aries, un pionero intrépido en el viaje de la vida. Imaginemos un cilindro lleno de la energía de Aries, con una «escalera de caracol» en su interior. Al comienzo de nuestro camino, en el piso 0, podríamos manifestar aspectos más egoístas y violentos de nuestra energía, viviendo de manera inconsciente. Conforme emprendemos un trabajo de crecimiento personal, ascendemos por esta escalera de caracol. Nuestra energía ariana se transforma en una fuerza de acción, convirtiéndonos, por ejemplo, en emprendedores audaces. En el escalón más alto, quizás nos transformemos en líderes valientes, dispuestos a luchar por la causa que consideramos justa y proteger a quienes nos rodean.

¿Podría ser que este cilindro y escalera de caracol representan nuestro destino, mientras que nuestro libre albedrío radica en la elección de en qué piso deseamos vivir?

Por último, para seguir explorando, podemos adoptar una perspectiva sistémica. Imaginemos nuestra vida como una constelación de estrellas, donde cada estrella representa una persona. Por ejemplo: En un sistema familiar o laboral, cada persona sería una estrella y cada vínculo que se genera entre ellas genera una dinámica diferente.

La mirada sistémica nos dice que estas estrellas están interconectadas en una continua relación de cambio, y si movemos una, las demás se ajustarán en consecuencia. A lo largo de la vida las personas vamos vinculándonos con otras “estrellas” en diferentes escenarios formando sistemas interconectados: la familia, el colegio, el trabajo, los grupos de amigos…

En esta interconexión y las dinámicas que se generan en consecuencia es donde entra en juego nuestra Carta Natal. Ésta se despliega en el exterior de cada uno y es posible ver cómo cada planeta está representado en el exterior por una persona. Por ejemplo, la luna en el exterior se representa como la madre mientras que Saturno está representado en el padre. En otras palabras, las personas llevan consigo un campo energético y, de acuerdo a las personas con las que se van cruzando a lo largo de la vida, se van presentando diferentes dinámicas que tienen que ver con el sistema formado por el conjunto de astros en el momento de nuestro nacimiento.

¿Podría ser que nuestro destino sea ese  sistema, mientras que nuestro libre albedrío reside en la capacidad de movernos dentro del mismo para generar un cambio?

El debate sobre destino y libre albedrío puede ser una danza compleja, una sinfonía de elecciones y circunstancias entrelazadas. Cada uno de nosotros puede encontrar su equilibrio único entre estas dos fuerzas. Entonces, la próxima vez que mires al cielo nocturno o contemples tus elecciones, pregúntate: ¿Es todo destino? ¿Es todo libre albedrío? ¿O es la danza entre ambos lo que define verdaderamente nuestras vidas? ¿Tú qué crees?

Abrir chat
Hola, soy Marga, ¿en qué puedo ayudarte?